La campaña electoral de GONes de Bruselas

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En la capital europea se respira un ambiente electoral intenso.  Esta semana son las elecciones europeas de la crisis. Las primeras que muestran cómo se han tomado los ciudadanos todas las medidas impuestas desde Bruselas.

Aquí se respiran elecciones de un modo mucho más apasionado que en España.  Probablemente porque no sólo votan a la lejana (y a la vez cercana) Eurocámara, sino porque también tienen elecciones nacionales y regionales.

Tienen mucho que votar. Sobre todo porque aquí es OBLIGATORIO. Si eres belga y no vas a votar te multan y cuantas más elecciones esquives, más cara te saldrá la broma. Imaginaos la cara que se les pone cuando la Junta Electoral Central española ordenó al Parlamento quitar las urnas o la palabra votar de una macro campaña para incitar al voto. No sé quién está más loco, si el que obliga o el que ve una paranoia que se vea en un anuncio a alguien votar.

Sin duda lo más divertido en este país es ver cómo empapelan coches, casas y miles de locales comerciales con fotos de los candidatos. Una muchacha española por Bruselas hizo una gran comparación que no dudo ahora en citar. Con tanta foto multiétnica y sonriente podían haber hecho perfectamente un anuncio de un curso de idiomas en el extranjero. Y yo añado:  parece que les han regalado un portátil con las clases, si no entiendo tanta felicitar. Es una locura de listas abiertas con fotos de millones de candidatos e incluso suplentes separados por listas. Normal que sea obligatorio votar con ese galimatías.

Como anécdota cabe destacar que los partidos paneuropeos también hacen sus particulares campañas para expatriados. Algunos lo hacen con los logos y la parafernalia de los grupos de Bruselas que no siempre coinciden en los países de origen. Por ejemplo el PP es el EPP y el PSOE son los Socialdemócratas. Unos azules y los otros rojos. Como los cables de los explosivos, como los lápices con dos puntas, como el Barça y como se hace en España. Imposible confundirlos.

Bruselas electoral

Carteles de cursos de idiomas

Este fin de semana,  algunos como los liberales de ALDE repartían camisetas en las que te imprimían tu careto. Márketing político 2.0. Con lo ricos que recuerdo yo los caramelos de campaña electoral de mi infancia, que venían en aquellas furgonetas con caretos de políticos. Unos vehículos con música que acercaban a toda la chavalería a coger dulces, rollo flautista de Hamelin. Yo creo que aquellas eran las únicas veces que no hacía caso al mandato paternal de no coger caramelos ni regalos de desconocidos. He de reconocer que algo raro me sabían, quizá por ese inconsciente o por proceder de dineros de partidos políticos.

¿Y quién viene por los liberales desde la Península Ibérica? La piel de toro no envía a Esperanza Aguirre ni a su antiguo Partido Liberal. Ni siquiera le dejan a UPyD con el señor de la pajarita entrar dentro de los liberales, todo es problema de que son unos jacobinos.  Los liberales elegidos por la circunscripción única son los vascos del PNV y de Convergència Democràtica de Catalunya (porque Unió si llegara a sacar un escaño iría con el PPE).

Y claro, os preguntaréis: ¿Qué es ser liberal? Ni idea. Yo hasta que llegué aquí pensaba que eran las parejas esas guarronas que hacían de la promiscuidad una seña de identidad de la pareja. O eso parece que hace CIU, que se divide para irse con otros nada más pisar Charleroi (el aeropuerto Ryannair). Liberal es algo que pocos saben en realidad qué es.

En general todos los partidos hacen campaña para los expatriados de uno u otro modo. En algunas calles he llegado a ver carteles de Izquierda Unida en castellano para instar a votar por correo a los exiliados en estas alejadas tierras. Yo he pasado de votar. Si pusieran urnas en las embajadas como hacen los latinoamericanos, que se juntan, comen pollo frito y disfrutan a gusto de una mañana de domingo me apuntaría. Pero voté una vez por correo y ya tuve la sensación de que se perdía por correo o algo.

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Carteles de Izquierda Unida colgados en un edifico al borde del colapso

Disfruten del sufragio universal (especialmente las mujeres, que a pesar de su menor discapacidad intelectual, se les permite votar) 😉

Bruselas vs LA

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Hola. He vuelto a crear un nuevo blog con un pequeño guiño a mi nombre. Si montara un restaurante probablemente lo llamaría El rincón de las Gonlicias y si abriera una tintorería no dudéis que la llamaría El PlanchaGón.

Pues eso, que después de un año en Los Ángeles, sur de California, he venido a Bruselas, Bélgica. Igualitos. En el blanco de los ojos y en el negro de los otros ojos.

Bruselas es por decirlo rápidamente, todo lo contrario que LA. Buen transporte, mal tiempo y birras a precio razonable y de calidad suprema. De lo poco que tienen en común es que son lugares en donde los lugareños son algo poco común y está lleno de personas llegadas de todos lados.

De momento, en 20 horas que llevo aquí ha sido todo bastante fácil. Ni visados infernales, ni billetes verdes como el monopoly, ni policías en el aeropuerto husmeando tus pelusillas, ni playa tampoco. Los coches son iguales que en la península. Europeos. Normales. Nada de monstruos consumidores de gasolina, asiáticos que parecen que los regalan o Prius con gente con el móvil. El mismo huso horario y que el mismo día comí en casa. Y sobre todo: gente andando por la calle.

Lo cierto es que hace exactamente 10 años ya había venido con dos amigos a la ciudad a pasar un día. Nos hospedamos en la siempre lujosa y acogedora estación central de trenes, con perros policía y un mendigo al que las fuerzas de seguridad le dijeron que fuera al médico que si no le iban a tener que amputar la pierna por una infección. Me impactó bastante, así como el hecho que uno de mis colegas de aventura ‘teenagger’ se durmiera durante su turno para que los mendigos y otros mochileros no nos robaran los Nokias o nuestra sensual ropa interior.

Llego en 2014, con GPS desde el primer día y lluvia también, con ganas de contaros en este espacio las tonterías como hice en LA GONfidential.

Que aprovechen las Gones de Bruselas.

Gones de Bruselas redonditas

Rico snack de tarde, también desayunable