5 cosas que echas de menos cuando vives en Bélgica

Standard

Aunque vivir en Europa es mucho más fácil que en otros continentes, por horarios, monedas y demás parafernalia, siempre hay cosas que se echan de menos de nuestro terruño. Hoy os muestro unas cuantas de las cuales no paramos de hablar los expatriados en Bélgica.

1. Que te pidan el DNI para pagar.

Es cierto que los yankis de laGONfidential tampoco lo hacían y bastaba con un garabato chusco y una propina escrita en boli para pagar en la hostelería norteamericana.

Cuando vuelves a la península, como he tenido que hacer en varias ocasiones, te miran raro cuando vas a pagar y no ofreces directamente tu Documento Nacional de Identidad. En el fondo es una gran medida de seguridad para que robándote la tarjeta no puedan usarla sin el DNI, que lleva tu foto. Así el típico Thibaut (único nombre belga que me sale),  no podría coger tu famélica Visa y hacerse pasar por Amparo Pérez al comprar un pack de Jupilers en el Delhaize más cercano (traducido, ir al Alcampo a por Mahous).

 

2. Pagar al conductor del autobús.

Porque en Bélgica, al igual que en Italia y otros sitios del mundo, el hombre encargado de manejar el volante no se preocupa de que pagues. Te puedes colar o pagar, es tu decisión. Y los señores uniformados no te van a mirar raro. Incluso suelen abrirte la puerta cerca de la parada si has pegado una buena carrera.

Lo mejor es arriesgarse. De momento yo no he encontrado ningún revisor, sin embargo tampoco cojo a diario el transporte público. Mi truco es pagar uno de cada tres trayectos. De ese modo, al menos financio la gasolina y no me siento tan mal cuando voy por la gorra.

 

3. Los cubos de cervezas.

Sí en este país mucha cerveza mucha cerveza pero muy pocos cubos. En lugar de hacer como en las franquicias del McDonald’s español, ellos prefieren tener bares con personalidad, caros precios y birras de alta graduación. Estos zumos de cebada a precio caro no te permiten disfrutar de un mísero botellín de dudosa calidad con agua fresca alrededor. Para ellos lo bonito son los vasos de cerveza bien tirados, conjuntados con la marca de la que te sirven y con unos centímetros perfectos de espuma.

Cerveza en Brujas

Todo el mundo prefiere un buen cubo de cervezas en un sitio franquiciado sin alma

4. Los canales hablando en cristiano

La verdad es que en la oferta televisiva belga no hay canales especializados en la tele predicación. Pero si te pones un domingo por la mañana a ver las teles públicas belgas y gabachas, como buenos católicos tendrás tu misa semanal vía el tubo catódico (juego de palabras mal llevado teniendo en cuenta que las pantallas planas ya no disponen de esa tecnología).

He de reconocer que hay un canal en castellano. Se llama TVE internacional y me conozco su programación de pe a pa. Emiten los informativos en directo, España Directo, y el de telelimosnas con la señora andaluza y las viejas que se levantan y se sientan haciendo aerobic solidario. También echan a la gran Mariló con su Sergio, incluso con su programa del fin de semana ayudando a que no se te corte la mayonesa con esa entonación para educación especial, niños de 4 años o eunucos con ganas de cocinar.

El hecho es que tienes cientos de canales en varios idiomas, que deberías practicar, con series americanas subtituladas al flamenco (un idioma que es igual que el holandés, rollo inglés hablado por alemanes) y no te apetece una mierda. Lo único bueno es que los belgas tienen en abierto todo el mundial. Y eso se agradece, aprendo mucho. Las mitades del partido no son moitiés sino mi-temps.

 

5. No poder usar The Pirate Bay ni los deportes en streaming.

Pues no. No te deja entrar y te salen mensajes totalmente alarmantes del Gobierno belga. Sin embargo en este país te permite usar el resto de páginas de Torrent, de series y de pelis. En realidad tampoco lo echamos de menos demasiado.

En cambio, poder ver unos YOMVIs o un partido de tu equipo de segunda división que debería ser algo gratuito, resulta complicado. Si en España que interesa se puede ver en abierto, ¿Por qué demonios no dejan verlo en el extranjero que nadie va a comprar los derechos? Misterios sin resolver de la humanidad.

 

Si echáis algo en falta de este post, no dudéis en escribirme. Probablemente tengáis razón. Pero no os voy a hacer demasiado caso.

 

¿Cómo Bélgica me ha hecho (aún) más CRETINO?

Standard

Bélgica me ha pervertido. Me ha hecho ser peor persona de lo que ya era antes. Y en este caso no ha sido por culpa de las ‘belgadas’ sino a base de picaresca.

Normalmente, la gente cuando le preguntas algo por la calle te contesta. Y yo como ciudadano normal antes de venir a Bruselas así lo hacía. Sin embargo, dado la cantidad de guiris que poblamos la ciudad, las bajas esferas de la capital se aprovechan de nuestra candidez.

El otro día lo comenté con otro amigo venido de la maravillosa Gasteiz. Hay una pareja de hombre de media edad con hijo adolescente que va preguntando a la gente si habla inglés para preguntarle algo. Después de confirmarle que yes, que desde que viste Lost hablas un poco, se sorprende y dice que menos mal, que ha encontrado a alguien con quién comunicarse. Punto seguido te dice que acaba de llegar “del extranjero” y te pide dinero para comer. Técnica agresiva, funciona con los guiris.

Debo aclarar que a ambos vitorianos nos ha abordado esta familia en una zona donde se ubican las instituciones europeas. Aquí lo raro es encontrar precisamente a alguien que no habla inglés. Se escudan en abordarte a lo bestia. En tener que sentirte mal mientras te das la vuelta.

Pero esta familia no es la primera que me lo hace y a veces por tu propia integridad sientes la necesidad de contribuir a su causa. Después de varios de esos momentos incómodos, he decidido que la gente por la calle no es mi amiga. Me he vuelto un cretino y paso de ellos. Un día, volvía a casa de noche y me preguntó a lo lejos un chico moreno algo. Me hice el guiri loco. Y al ver que tampoco tenía el mozo muchas opciones en la calle para preguntar, me pidió a gritos ayuda para llegar al metro más cercano. Entonces respondí, con las últimas gotas de decencia que me quedan desde que me las secara Bélgica. Porque ya me he convertido en un cretino belga más.

Bruselas

Lugares dónde duerme gente en Bruselas

La campaña electoral de GONes de Bruselas

Standard

En la capital europea se respira un ambiente electoral intenso.  Esta semana son las elecciones europeas de la crisis. Las primeras que muestran cómo se han tomado los ciudadanos todas las medidas impuestas desde Bruselas.

Aquí se respiran elecciones de un modo mucho más apasionado que en España.  Probablemente porque no sólo votan a la lejana (y a la vez cercana) Eurocámara, sino porque también tienen elecciones nacionales y regionales.

Tienen mucho que votar. Sobre todo porque aquí es OBLIGATORIO. Si eres belga y no vas a votar te multan y cuantas más elecciones esquives, más cara te saldrá la broma. Imaginaos la cara que se les pone cuando la Junta Electoral Central española ordenó al Parlamento quitar las urnas o la palabra votar de una macro campaña para incitar al voto. No sé quién está más loco, si el que obliga o el que ve una paranoia que se vea en un anuncio a alguien votar.

Sin duda lo más divertido en este país es ver cómo empapelan coches, casas y miles de locales comerciales con fotos de los candidatos. Una muchacha española por Bruselas hizo una gran comparación que no dudo ahora en citar. Con tanta foto multiétnica y sonriente podían haber hecho perfectamente un anuncio de un curso de idiomas en el extranjero. Y yo añado:  parece que les han regalado un portátil con las clases, si no entiendo tanta felicitar. Es una locura de listas abiertas con fotos de millones de candidatos e incluso suplentes separados por listas. Normal que sea obligatorio votar con ese galimatías.

Como anécdota cabe destacar que los partidos paneuropeos también hacen sus particulares campañas para expatriados. Algunos lo hacen con los logos y la parafernalia de los grupos de Bruselas que no siempre coinciden en los países de origen. Por ejemplo el PP es el EPP y el PSOE son los Socialdemócratas. Unos azules y los otros rojos. Como los cables de los explosivos, como los lápices con dos puntas, como el Barça y como se hace en España. Imposible confundirlos.

Bruselas electoral

Carteles de cursos de idiomas

Este fin de semana,  algunos como los liberales de ALDE repartían camisetas en las que te imprimían tu careto. Márketing político 2.0. Con lo ricos que recuerdo yo los caramelos de campaña electoral de mi infancia, que venían en aquellas furgonetas con caretos de políticos. Unos vehículos con música que acercaban a toda la chavalería a coger dulces, rollo flautista de Hamelin. Yo creo que aquellas eran las únicas veces que no hacía caso al mandato paternal de no coger caramelos ni regalos de desconocidos. He de reconocer que algo raro me sabían, quizá por ese inconsciente o por proceder de dineros de partidos políticos.

¿Y quién viene por los liberales desde la Península Ibérica? La piel de toro no envía a Esperanza Aguirre ni a su antiguo Partido Liberal. Ni siquiera le dejan a UPyD con el señor de la pajarita entrar dentro de los liberales, todo es problema de que son unos jacobinos.  Los liberales elegidos por la circunscripción única son los vascos del PNV y de Convergència Democràtica de Catalunya (porque Unió si llegara a sacar un escaño iría con el PPE).

Y claro, os preguntaréis: ¿Qué es ser liberal? Ni idea. Yo hasta que llegué aquí pensaba que eran las parejas esas guarronas que hacían de la promiscuidad una seña de identidad de la pareja. O eso parece que hace CIU, que se divide para irse con otros nada más pisar Charleroi (el aeropuerto Ryannair). Liberal es algo que pocos saben en realidad qué es.

En general todos los partidos hacen campaña para los expatriados de uno u otro modo. En algunas calles he llegado a ver carteles de Izquierda Unida en castellano para instar a votar por correo a los exiliados en estas alejadas tierras. Yo he pasado de votar. Si pusieran urnas en las embajadas como hacen los latinoamericanos, que se juntan, comen pollo frito y disfrutan a gusto de una mañana de domingo me apuntaría. Pero voté una vez por correo y ya tuve la sensación de que se perdía por correo o algo.

IMG_20140520_092654

Carteles de Izquierda Unida colgados en un edifico al borde del colapso

Disfruten del sufragio universal (especialmente las mujeres, que a pesar de su menor discapacidad intelectual, se les permite votar) 😉

La cerveza belga

Standard

Tanto la birra como el chocolate belga son dos productos que llevan muchas décadas exportando con éxito en todo el mundo. No es difícil encontrar ambos vicios en todo Occidente. Ignoro en Oriente, porque desgraciadamente nunca he estado por esos lares.

A pesar de que lo más normal es imaginarnos miles de millones de variedades y exquisiteces por doquier, siento decirlo, pero tampoco es para tanto. Es cierto que hay variedad,  y en las cervecerías es algo tremendo, pero  luego en un bar normalito suelen tener como cuatro de tirador y otras siete de botella. Tampoco está mal la verdad.

Pero si sus cervezas de abadía o con cereza son famosas por todos lados, nos olvidamos que también tienen su Cruzcampo, una cerveza rubia normalita (bastante mejor que la mierda andaluza del señor disfrazado) llamada Jupiler. O la Stella Artois, vendida en todo el mundo y aquí una gran segundona  en cuanto a presencia.

Yo como muchos otros tantos españoles, la empecé llamando Júpiter, como planeta, hasta que descubrí que no que es con ele.  Su publicidad está en el exterior de millones de bares con parroquianos belgas que juegan a las tragaperras y es lo que te sirven si pides una cerveza sin más. Además patrocina a los demonios rojos,  como hacía Cruzcampo en su día. Colores rojos para una cerveza popular.

Lo más impresionante de esta ciudad es sin duda un conjunto de locales comandados por la marca referente: Delirum Tremens. Una calle ultra turística, con una escultura meona y media docena de locales dedicados al alcohol. La casa madre, ostenta el récord Guinnes en número de cervezas. Aseguran que al menos tienen que tener más de 2000 variedades en stock, que a veces varían por ser algunas parte de microcervecerías con pequeñas producciones de América en especial.

Delirium Tremens

El dichoso local del pecado

Sin embargo, cuando llegas allí y te enseñan la carta-catálogo de birras, te empiezas a angustiar. Te entran sudores ante la abrumadora cantidad de variedades, países y tamaños. Como es tan espectacular y gorda la carta, incluso te la venden por unos 5 euros.  Pero al final, el 99% de los mortales acaba eligiendo una de las cervezas de la microcarta, que sólamente tiene unas 300 cervezas que son más fáciles de localizar. Aconsejo a guiris esquivar las noches de los fines de semana pues se llena como si fuera gratis. Para ser un sitio tan típico no me parece demasiado caro (ni barato) comparando con otros locales.

Los belgas como todos sabemos son gente particular, en los parques beben sus Júpiler a cualquier hora del día e incluso durante manifestaciones sindicales como si fuera un botellón más. Los tópicos se basan en realidades que se distorsionan a veces, pero sin duda, Bélgica es el país de la cerveza.

 

¡Que aproveche el zumo de cebada!

Las belgadas

Standard

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua del Inmigrante en Bélgica, las belgadas son todas aquellas costumbres de belgas que demuestran que son un país con ‘personalidad’. Que sólo se les ocurre a ellos o que sólo se atreven ellos a hacer.

El otro día, en la Plaza de Luxemburgo, dónde jóvenes y no tan jóvenes se reúnen los jueves para intercambiar impresiones sobre las cervezas belgas, conocí el aperitivo belgada: coliflor cruda untada en salsa guarrota. Vegetariano, campestre, sano, ecológico, todo lo que queráis. Una verdadera belgada en definitiva. Seguramente este verano junto al tupper de tortilla o de sandía, aparezca el refrescante y saludable snack de coliflor con salsa. En Matutano están ya preparando la fórmula secreta para unas patatas sabor coliflor. Se sospecha que el departamento de I+D de Grefusa está realizando pruebas con unas pipas con gusto a brócoli para frenar esta corriente gastronómica que marca tendencias desde Bélgica.

Belgas comiendo coliflor cruda con salsa

Igual no son belgas, pero comen coliflor cruda con salsa. En realidad desearía que fueran belgas para corroborar la tesis de esta publicación. Lo que no hay duda pese a los kilos de maquillaje de Photoshop de Google imágenes es que es coliflor, un snack, nombre de perro o adorno para las mesas más selectas.

Siguiendo con el tema gastronómico, la salsa llamada andaluza es algo típico y poco andaluz que se come por estas latitudes. Como bien sabéis, aquí suelen freír con grasaza de vaca las patatas a la belga. Y las untan con multitud de salsas, entre ellas la andaluza esos tubérculos amarilleados. Una salsa picante, parecida a la salsa rosa pero más especiada. Andaluza a la belga. De típica de Huelva. Ah no, de Anderlecht. Una especie de salsa cóctel-1000 islas que no falta en los tascones certificados de este pequeño país.

Cuenta la leyenda, que algunos contratos de alquiler al menos en Bruselas, contienen cláusulas como por ejemplo que te dicen qué productos de limpieza tienes que comprar específicamente, con marcas y todo. Además, algunos caseros cobran un pastizal por hacer inventario de cómo están las cosas. Si lo ellos hacen la comprobación te puede salir más barato o más caro si implican a una tercera parte.

Algo también llamativo son los números de teléfono. Parece que estás llamando a la NASA, o a la OTAN, que por cierto está aquí y pilla más a mano. Son siempre números súper raros, que empiezan por cero o por dos. Yo siempre dudo cada vez que marco y me asombro si responde un humano con quien quiero hablar al otro lado de la línea.

En definitiva, el que no es belga es porque no quiere. Que es lo más normal del mundo sentirse diferente ante otras culturas, maneras de vivir o simplemente maneras

Que aproveche la coliflor y la salsa andaluza

Bruselas vs LA

Standard

Hola. He vuelto a crear un nuevo blog con un pequeño guiño a mi nombre. Si montara un restaurante probablemente lo llamaría El rincón de las Gonlicias y si abriera una tintorería no dudéis que la llamaría El PlanchaGón.

Pues eso, que después de un año en Los Ángeles, sur de California, he venido a Bruselas, Bélgica. Igualitos. En el blanco de los ojos y en el negro de los otros ojos.

Bruselas es por decirlo rápidamente, todo lo contrario que LA. Buen transporte, mal tiempo y birras a precio razonable y de calidad suprema. De lo poco que tienen en común es que son lugares en donde los lugareños son algo poco común y está lleno de personas llegadas de todos lados.

De momento, en 20 horas que llevo aquí ha sido todo bastante fácil. Ni visados infernales, ni billetes verdes como el monopoly, ni policías en el aeropuerto husmeando tus pelusillas, ni playa tampoco. Los coches son iguales que en la península. Europeos. Normales. Nada de monstruos consumidores de gasolina, asiáticos que parecen que los regalan o Prius con gente con el móvil. El mismo huso horario y que el mismo día comí en casa. Y sobre todo: gente andando por la calle.

Lo cierto es que hace exactamente 10 años ya había venido con dos amigos a la ciudad a pasar un día. Nos hospedamos en la siempre lujosa y acogedora estación central de trenes, con perros policía y un mendigo al que las fuerzas de seguridad le dijeron que fuera al médico que si no le iban a tener que amputar la pierna por una infección. Me impactó bastante, así como el hecho que uno de mis colegas de aventura ‘teenagger’ se durmiera durante su turno para que los mendigos y otros mochileros no nos robaran los Nokias o nuestra sensual ropa interior.

Llego en 2014, con GPS desde el primer día y lluvia también, con ganas de contaros en este espacio las tonterías como hice en LA GONfidential.

Que aprovechen las Gones de Bruselas.

Gones de Bruselas redonditas

Rico snack de tarde, también desayunable