Típica mañana en Bruxelles-Brussel

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Después de una ducha, un desayuno viendo las noticias de TVE, vestirme y calzarme; me avalanzo sobre las numerosas escaleras para descender a la calle. Espero que los edificios antiguos de este país me dejen un culito duro a costa de las subidas y bajadas de escalones de madera.

Siempre me ha gustado ir mejorando la ruta mañanera. La actual implica atravesar una estación de metro sin cogerlo, que me ayuda a atravesar la rue de la Loi, una de las más transitadas de la urbe, con unos semáforos que parecen no tener fin.Ya en la jungla urbana, tras sortear media docena de deposiciones de canes, saludar a los mendigos agitando sus botes de limosna, me acerco al destino de las próximas horas del día.

En mi caminata veo por una cristalera a los huéspedes de un lujoso hotel de diplomáticos. Les observo mientras avanzo cómo desayunan como si no hubiera mañana, pasado y tampoco mes que viene. Mis Frosties con leche fría tampoco estaban tan mal la verdad. Ya acercándome a mi destino final, vislumbro una muchedumbre parada, que obstaculizaba la calzada. Algo pasa. No es normal.

La masa esperando a Obama

Los ansiosos trabajadores retenidos por Hussein

No es una típica mañana. Está Barack Hussein. Durante unos quince minutos, unos amables policías nos hacen esperar a un centenar de personas en cada lado de la calle. La gente se queja por el móvil en las redes sociales, excusan sus retrasos a sus obligaciones. Incluso descubro que en el tumulto a pocos metros de mí, había una antigua compañera de Universidad.

Llega la corte del rey. Una treintena de vehículos pasa a velocidad escoltada por una docena de motos de policía. Hay dos limusinas de las chulas, simétricas. En una de ellas tiene que estar el líder del mundo libre. Me siento afortunado: he visto a las dos de los posibles coches en los que iba el primer presidente hawaiano. Lo de las banderitas de Bélgica y del país dónde se grabó LAGONfidential enseñan que The West Wing o House of Cards hacen bien su labor de escenificar una puesta en escena de película.
Pasa la extensa comitiva. La gente que llega tarde al trabajo se sonríe al cruzar un centenar de personas el paso de cebra. Parece la folclorada esa de Tokio, pero en mitad de Europa. Comienza el día. El día Obama. Vuelve en junio. Que el Karma nos pille positivo en unos meses.

Disfruten siempre de las típicas mañanas, de la rutina y de los pequeños placeres

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